Rezar el Salve.

El libro del Gloria 2019-03-07

Rezar el salve es orar al eterno Padre, dando gracias por nosotros mismos y en nombre de toda la humanidad, por la gran misericordia que nos has mostrado al enviar a su Hijo para que sea hecho hombre y para que muera para obtener nuestra salvación.

Es en esta oración que le damos las gracias por ello y deseamos ofrecer en acción de gracias por todo el amor que nos merecemos por un beneficio tan inestimable, por sus méritos nuestros pecados son perdonados y su justicia está satisfecha por el castigo que habíamos merecido.

Rezar el Salve.

¿Por qué rezamos el salve?

Por ser merecedores de estos méritos, es necesario rezar el salve para que nos reciba pecadores miserables en su gracia, mientras que no merecemos más que odio y castigo, para que puedan ser recibidos los hombres y reinen en el Paraíso.

Finalmente, para que nos veamos unido a él mismo, considerando esos méritos que nos brinda la oración, para otorgar todos los dones y gracias a quienes los piden en el nombre de Jesucristo.

De esta manera también le agradecemos su infinita bondad, para fortalecer nuestra confianza, además de darnos a Jesucristo como nuestro Redentor, también nos ha dado a su amada hija María como nuestra abogada.

De modo que, con el corazón lleno de misericordia que nos has dado, ella nunca podrá dejar de socorrer por su intercesión a cualquier pecador que pueda recurrir a ella y esta intercesión es tan poderosa con nosotros que no podemos negarle la gracia que ella nos pide.

¿Qué ganamos con rezar el Salve?

Por lo tanto, es nuestra voluntad que tengamos una gran confianza en los méritos de Jesús y en la intercesión de María, pero al rezar el Salve esta confianza es su regalo y es un gran regalo que podemos otorgar solo a aquellos que nos lo piden.

Esta confianza, entonces, en la Sangre de Jesús y en el patrocinio de María, por los méritos obtenidos al confiar nuestro amor y dedicación a la oración, cuando nos dirigimos a ellos es para obtener esta confianza en los méritos que sacrificó Jesús en su vida, cuando murió en la cruz por nosotros, que solo somos digno de castigo.

Cumplimos entonces, el fin por el cual ha muerto, permitiendo esperar por todas las cosas, a través de la confianza en su pasión y María, nuestra madre y esperanza, quien después de Jesús, me otorgará una confianza firme, primero en los méritos obtenidos por nosotros a lo largo de nuestra vida, así como también los que ganaremos al depositar nuestra confianza en la oración.

Es Jesús y María, quienes interceden ante Dios para el perdón de nuestros pecados y la resurrección de nuestra alma, para que una vez que dejemos este mundo seamos digno de ingresar al paraíso celestial en el cual nos regocijaremos en su gracia durante toda la eternidad, haciéndonos merecedores de su completo e infinito amor a través y durante el transcurso de los siglos, aun siendo pecadores.

Oracion san Miguel Arcangel
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